Muchos de ustedes quizás se preguntan qué harían si se encontraran con ese ídolo musical que les alegró la vida. Más de una vez me imaginé que me comportaría como el peor de los cholulos, le agradecería hasta el hartazgo y me sacaría fotos de todos los ángulos posibles, obviamente habiéndole pedido antes que estampe su firma en mi remera.
Me confieso un enfermo fanático de Virus y, como sabemos, jamás tendré la chance de demostrarle mi admiración a Federico Moura. Sin embargo, siempre imaginé que esas palabras de agradecimiento las tendría con alguno de sus dos hermanos, si la vida me cruzara con ellos.
En 2005, durante mi paso por TEA, tuve que hacer una serie de reportajes y el primero de todos fue a Marcelo Moura. Si bien me iba a resultar fácil charlar con él, por mi seguimiento hacia la banda platense, era todo un desafío tener que comportarme lo más profesionalmente posible sin parecer un fanático. Jamás le agradecí por su música, ni me saqué una foto, y mucho menos registré su firma. Aun conservo el cassette donde está la entrevista, y aquí la comparto con ustedes. Esta nota fue hecha antes de que Virus grabe y saque su disco en vivo Caja Negra.
"La química está intacta"
Por Lucas Seoane. 3 de agosto de 2005.
Voy en el 55 hacia el barrio porteño de Palermo. Después de tantas idas y vueltas con la jefa de prensa, por fin voy a tener mi primer entrevista como periodista y el personaje es nada más y nada menos que el actual cantante de Virus. Entro al bar República de Acá y, en una mesa al lado de la ventana, está ubicado Marcelo Moura. Apretón de mano, me siento, un café para cada uno y rápidamente comenzamos la charla, ya que luego tiene una reunión para cerrar los detalles de la grabación de un nuevo disco en vivo.
Virus se formó en 1980 y, desde el primer disco en el 81 hasta la muerte de Federico en 1988, Marcelo se encargó de los teclados. Mi primera inquietud era saber quiénes habían sido sus influencias y me declara su fanatismo hacia Lou Reed, David Bowie, los Beatles, The Police y Alice Cooper.
- ¿Alice Cooper? Es distinto a los otros que nombraste.
"Lo que pasa es que no se sabe mucho de él acá. Lo poco que se conoce es la parte más heavy; y Cooper tiene una etapa que nada que ver, que es excelente".
- ¿Y tecladistas?
"No mucho. No me considero un músico y menos un tecladista. Siempre me relacioné con lo creativo. Cuando empezamos con Virus yo tocaba la batería. Después quedó Mario (Serra) y me hice cargo de los teclados".
Desde muy chico, Marcelo vivió la música en su casa. Su madre era profesora de piano y junto a sus hermanos formaban grupos donde cambiaban de roles constantemente. "Nunca me dediqué a un instrumento en particular, sino que me acostumbré a hacer música con lo que tuviese –señala Marcelo, mientras prende su segundo cigarrillo-. Por eso no me considero un tecladista. Estoy ligado a lo creativo. Eso me permitió que los teclados de Virus sean distintos porque tenía otro punto de vista y me permitía romper ciertas reglas que te da el estudio".
No hay dudas que Virus es uno de los íconos de los 80 en la Argentina. A Marcelo no parece importarle demasiado el reconocimiento mediático pero sí confiesa que se siente halagado cuando otra banda los menciona como influencia.
Algo que Moura tiene en claro es que, por más que saquen nuevos temas, los seguidores y las radios exigirán los clásicos Wadu Wadu, Carolina, Una luna de miel en la mano y la lista podría seguir.
"El otro día estábamos escribiendo letras nuevas y me llamó un periodista y me preguntó qué hacía. Me vino un flash y pensé ¡la puta, estoy haciendo lo mismo que hace 25 años! Estaba en la casa de Julio y rodeado de instrumentos".
- ¿Cómo se manejan a la hora de componer?
"Continuamos con ese mecanismo que funcionó en la época de El Probador, Amor descartable o Pronta entrega. Sale una idea y la trabajamos. La química está intacta. Él sugiere, yo la sigo, la acomodo. Él tiene más agilidad para otras cosas. Es un equipo y nos conocemos".
- ¿Discuten en esos momentos?
"No. Cada uno ya reconoce cuál es su campo. Él es mucho más fuerte en melodías y armonías, y yo en lo rítmico y operativo. Julio es un tipo que, es el día de hoy, le cuesta armar una secuencia en el teclado que tiene hace más de 30 años. Somos un complemento".
- ¿Y con el contenido de las letras?
"Mucho tiempo ha escrito Roberto Jacoby o gente externa al grupo. No somos de hablar de temas sociales, como Cromañón por ejemplo. Somos más atemporales, tal vez más románticos o etéreos que la propia realidad".
Pasaron 40 minutos de conversación y alrededor de 5 cigarrillos hasta que vienen a buscarlo para llevarlo a la tan ansiada reunión discográfica. Hablamos de cambios de formación en la banda, de proyectos, de difusión, de desaciertos, de festivales rockeros, de visitas al exterior, de discos anteriores y hasta de la tragedia de Cromañón.
Termino con la sensación de que Marcelo tiene los pies en la tierra y reconoce que aquellos años ochentosos fueron los más importantes para el grupo; y que en la actualidad sabe que Virus tiene el desafío de mantener esa trayectoria que conserva en la Capital, en el Interior y hasta en países como Chile, Ecuador o México.
Después de haberme despedido, regreso en el 55 hacia Flores, reviso que la grabación esté bien y como si fuera magia, y para dejarme más contento aun, aprieto play en mi grabador en el momento en que Moura sentenciaba: "Virus puede existir sin Enrique (Mugetti) o sin Mario (Serra), pero no sin Julio o sin mí. El alma del grupo siempre fueron los Moura. Mientras nosotros nos mantengamos, se va a mantener Virus". Stop, sonrío y ahora puedo relajarme en mi asiento de vuelta a casa...